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Meta recibió un duro revés en su ambiciosa carrera por dominar el mercado de los agentes de inteligencia artificial. China ordenó revertir completamente la compra de Manus, startup valuada en cerca de US$2.000 millones y especializada en agentes autónomos de IA, una tecnología que Mark Zuckerberg veía como clave para acelerar la próxima gran etapa de Meta AI.
La decisión fue tomada por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China (NDRC), que exigió deshacer la operación sin entregar mayores explicaciones oficiales, aunque todo apunta a preocupaciones de seguridad nacional y control tecnológico.
Manus se hizo conocida por desarrollar una IA capaz de ejecutar tareas complejas sin supervisión constante, algo mucho más avanzado que un chatbot tradicional. La plataforma podía planificar viajes completos, hacer análisis financieros, escribir código y coordinar múltiples procesos de forma autónoma. Su rápido crecimiento la convirtió en una de las startups más observadas del sector, alcanzando incluso más de US$100 millones en ingresos recurrentes anuales en muy poco tiempo, lo que la transformó en una pieza muy atractiva para Meta.
Aunque Manus trasladó su base principal a Singapur, las autoridades chinas consideraron que gran parte de su talento, propiedad intelectual y desarrollo seguían ligados a China.
Según Reuters, Beijing está endureciendo el control sobre empresas tecnológicas que intentan hacer una especie de “Singapore washing”, es decir, mudarse formalmente fuera del país para facilitar inversiones extranjeras sin perder su ADN tecnológico chino. Incluso se reportó que los cofundadores fueron llamados por reguladores y se les prohibió salir de China durante la investigación.
Para Meta, esto no solo representa la pérdida de una compra estratégica, sino también un retraso importante en su plan de integrar agentes de IA avanzados en productos como Instagram, WhatsApp y su ecosistema publicitario.
La compañía ya venía apostando fuerte por este sector, incluyendo acuerdos recientes para reforzar infraestructura de cómputo enfocada precisamente en cargas de trabajo agentic AI. Sin Manus, Meta pierde una solución lista para escalar y deberá seguir desarrollando internamente una tecnología que ya tenía prácticamente comprada.
Más allá de Meta, esta decisión envía una señal potente al mercado global: China ahora trata la inteligencia artificial como infraestructura estratégica nacional. No se trata solo de una compra frustrada, sino de una advertencia para cualquier gigante tecnológico extranjero que busque adquirir startups con raíces chinas en sectores sensibles.
En plena tensión tecnológica entre Estados Unidos y China, la batalla por la IA ya no se juega solo en los laboratorios, sino también en los escritorios de los reguladores.